domingo, 16 de febrero de 2020
En el cristal profundo del silencio / Enriqueta Ochoa
Es la hora.
Siéntate junto a ti,
Escucha el cristal profundo del silencio.
Busca la sustancia sin género,
la aleación de ti mismo,
y entonces, sólo entonces
entrégate con servidumbre a la palabra.
Lamento del poeta actual / Murilo Mendes
Me dieron un cuerpo, sólo uno
Para soportar callado
Tantas almas desunidas
Que chocan unas con otras
De tan variadas edades;
Una nació mucho antes
De que yo apareciera en el mundo,
Otra nació con este cuerpo,
Otra está naciendo ahora,
Hay otras, ya ni sé bien,
Son mis hijas naturales,
Deliran dentro de mí.
Quieren cambiar de lugar,
Cada una quiere una cosa,
Ya no tengo más sosiego.
Oh Dios, si existes, junta
mis almas desencontradas.
De O visionário (1941)
Las muertes / Olga Orozco
He aquí unos muertos cuyos huesos no blanqueará
la lluvia,
lápidas donde nunca ha resonado el golpe tormentoso de
la piel del lagarto,
inscripciones que nadie recorrerá encendiendo la luz
de alguna lágrima;
arena sin pisadas en todas las memorias.
Son los muertos sin flores.
No nos legaron cartas, ni alianzas, ni retratos.
Ningún trofeo heroico atestigua la gloria o el oprobio.
Sus vidas se cumplieron sin honor en la tierra,
mas su destino fue fulmíneo como un tajo;
porque no conocieron ni el sueño ni la paz en los
infames lechos vendidos por la dicha,
porque sólo acataron una ley más ardiente que la ávida
gota de salmuera.
Esa y no cualquier otra.
Esa y ninguna otra.
Por eso es que sus muertes son los exasperados rostros
de nuestra vida.
Eusebio Ruvalcaba
No puedo estar equivocado.
En el último rincón de tu ojo izquierdo
vi un incendio.
Ardía un bosque, o quizás una ciudad,
o, seamos cultos, una biblioteca entera.
Pero entre las llamas distinguí un hombre
que se consumía por ser amado.
que se consumía por ser amado.
Ave y eva / Ángelo Nestore
Me resisto a la idea de ser
aquel niño que vivió en mi boca: recuerdo caer al suelo,
hacerme mil pedazos.
La habitación, limpia solo para mí;
la habitación
y este trozo de carne,
estirpe nómada ante el espejo.
Me miro en el cristal
y hay un animal huyendo del fuego,
una jauría con principio de hombre
o un desastre con nombre de niño.
Por eso busqué en el incendio la excusa,
en el aire el pretexto,
por eso me arranco la barba
con la mano que antes me besabas.
No hubo salvación para este pájaro,
juro que hice lo posible para domesticar la espera.
Ahora dejo que la tierra tape los huecos de la piel.
Digo casi no soy
mientras celebro los dos bultos de mi pecho.
Escribo la palabra ave, leo la palabra Eva.
Bajo este cielo ya no hay lengua que me nombre.
R.Juarroz. - Sexta Poesía Vertical - 1975
7
¿Cómo amar lo imperfecto,
si escuchamos a través de las cosas
cómo nos llama lo perfecto?
¿Cómo alcanzar a seguir
en la caída o el fracaso de las cosas
la huella de lo que no cae ni fracasa?
Quizá debamos aprender que lo imperfecto
es otra forma de la perfección:
la forma que la perfección asume
para poder ser amada.
/ Efraín Bartolomé
¿La joven concubina recuerda mis palabras, el tono de mi voz, el tacto
de mis manos en sus redondas nalgas, el sabor de mis besos, mis más
dulces miradas? ¿Se estremece, suspira, sonríe tiernamente, llora a
veces? Sólo la Luna sabe
Fondo negro / Armando Rojas Guardia
Limpia y fría, la noche de diciembre
es la imagen perfecta de mi alma:
Caracas arde afuera, indiferente,
mientras yo soy un hueco
l i v i a n í s i m o
donde caen flotando los minutos.
En nada pienso ahora. Y nada añoro.
Ninguna obligación. Ninguna agenda.
Apenas esta ingrávida quietud
para llenar de música (Satie, acaso)
y lentos cigarros y silencio
y el negro sueño de la paz, vacío.
Tengo un pájaro negro / Juarroz
Tengo un pájaro negro
para que vuele de noche.
Y para que vuele de día
tengo un pájaro vacío.
para que vuele de noche.
Y para que vuele de día
tengo un pájaro vacío.
Pero he descubierto
que ambos se han puesto de acuerdo
para ocupar el mismo nido,
la misma soledad.
Por eso, a veces,
suelo quitarles ese nido,
para ver qué hacen
cuando les falta el retorno.
Y así he aprendido
un increíble dibujo:
el vuelo sin condiciones
en lo absolutamente abierto.
que ambos se han puesto de acuerdo
para ocupar el mismo nido,
la misma soledad.
Por eso, a veces,
suelo quitarles ese nido,
para ver qué hacen
cuando les falta el retorno.
Y así he aprendido
un increíble dibujo:
el vuelo sin condiciones
en lo absolutamente abierto.
55/ Roberto Juarroz
Un amor más allá del amor
por encima del rito del vínculo,
más allá del juego siniestro
de la soledad y la compañía.
por encima del rito del vínculo,
más allá del juego siniestro
de la soledad y la compañía.
Un amor que no necesite regreso,
pero tampoco partida.
Un amor no sometido
a los fogonazos de ir y de volver,
de estar despiertos o dormidos,
de llamar o callar.
Un amor para estar juntos
o para no estarlo,
pero también para todas las posiciones intermedias.
Un amor como abrir los ojos.
Y quizás también como cerrarlos.
pero tampoco partida.
Un amor no sometido
a los fogonazos de ir y de volver,
de estar despiertos o dormidos,
de llamar o callar.
Un amor para estar juntos
o para no estarlo,
pero también para todas las posiciones intermedias.
Un amor como abrir los ojos.
Y quizás también como cerrarlos.
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