domingo, 16 de febrero de 2020

Eusebio Ruvalcaba


No puedo estar equivocado.
En el último rincón de tu ojo izquierdo
vi un incendio.
Ardía un bosque, o quizás una ciudad,
o, seamos cultos, una biblioteca entera.

Pero entre las llamas distinguí un hombre
que se consumía por ser amado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Francisco Hernández | Última voluntad

  Cuando yo muera, ponte un vestido blanco y enciende una candela frente a un ramo de nubes.    Con el vestido blanco, haz la espuma de un r...