Nunca digas que es tuya la tiniebla,
no te bebas de un sorbo la alegría.
Mira a tu alrededor: hay otro, siempre hay otro.
Lo que él respira es lo que a ti te asfixia,
lo que come es tu hambre.
Cuando yo muera, ponte un vestido blanco y enciende una candela frente a un ramo de nubes. Con el vestido blanco, haz la espuma de un r...
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