Apagas la brasa de tu beso
mientras te alimentas por mi boca.
Te ruego: Ya no te suicides
en el pensamiento.
Te grito: Ya no quiero la hostia de tu sexo,
la sopa de alfileres que me sirves cada noche.
Cuando yo muera, ponte un vestido blanco y enciende una candela frente a un ramo de nubes. Con el vestido blanco, haz la espuma de un r...
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