Leí tus cuitas anteriores. No las puedo creer. Has nacido para escribir, si lo dudas, me ofendes, colocas en mi pecho un dardo inmerecido. Somos gemelares, no podemos sino escribir. Aunque a veces no redacto las cartas que quisiera, haré un esfuerzo para decirte cuánta falta le haces a la escritura misma; tu territorio es de la palabra. Por eso te admiro, Boris, yo no podría tener la inmensidad de la prosa y la fuerza de la poesía que presumes. Te leo y siempre me emociono. Que no te angustien esos periodos malditos de páginas blancas. Eres un poeta, uno grande, uno magnífico. Si callaras, Boris, el mundo, y yo con él, iríamos a buscarte, a exigirte más palabras.
M.
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