martes, 28 de abril de 2020
Roberto Juarroz/ Segunda Poesía Vertical 77
En una noche que debió ser de lluvia
o en el muelle de un puerto tal vez inexistente
o en una tarde clara, sentado a una mesa sin nadie,
se me cayó una parte mía.
No ha dejado ningún hueco.
Es más: pareciera algo que ha llegado
y no algo que se ha ido.
Pero ahora,
en las noches sin lluvia,
en las ciudades sin muelles,
en las mesas sin tardes,
me siento de repente mucho más solo
y no me animo a palparme,
aunque todo parezca estar en su sitio,
quizá todavía un poco más que antes.
Y sospecho que hubiera sido preferible
quedarme en aquella perdida parte mía
y no en este casi todo
que aún sigue sin caer.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Francisco Hernández | Última voluntad
Cuando yo muera, ponte un vestido blanco y enciende una candela frente a un ramo de nubes. Con el vestido blanco, haz la espuma de un r...
-
en memoria del viejo Emeterio, mi padre I desde el manglar me preguntaron las iguanas por ti los bagres del estero también me pre...
-
Cuando yo muera, ponte un vestido blanco y enciende una candela frente a un ramo de nubes. Con el vestido blanco, haz la espuma de un r...
-
Hablaste igual que la muerte. Con sus muecas rotas y cruzadas en la lengua, entera, llena y coagulada. Con las manos frías arrullaste ta...
No hay comentarios:
Publicar un comentario