lunes, 27 de julio de 2020

El quíntuple balar de mis sentidos / Enrique González Rojo


V

Todo lo que se gesta en las entrañas
de ese monstruo me agita y convulsiona,
convierte mi entereza en gelatina,
ayuda con la mano a mi firmeza
a ascender al vagón de su suicidio,
hace que tenga náuseas y vomite
los amargos jirones de mi mente.

Desde niño a ese mundo,
a ese espacio invisible que se aleja
de mi campo visual,
a esa oscura presencia que lo mismo
me puede improvisar algún zarpazo
y prenderme en el cuello una bufanda
de alaridos o puede
lamerme alguna herida
y zurcirla, piadoso, con la costra,
lo veo, lo designo como el monstruo,
lo acorralo en un nombre. Desde niño.

A espaldas de mis ojos,
allá desde el kilómetro en que empiezan
las provincias sin luz del infinito,
finca su madriguera, la guarida
donde cada cachorro
cohabita con su propia mariposa

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