Roberto Juarroz
Cada mañana resulta más difícil
reincorporarse al mundo,
convalidar sus fuentes de sequía,
reinstalarse en la histeria de sus ruidos,
conectar entre sí los colores,
volver a los abrevaderos de palabras,
reconocer los páramos de historia.
Cada vez es más duro
transar con la hipoteca
de vivir esta fábula
perdida entre los astros,
carcomiendo el misterio
de sentir que podíamos
haber sido otra cosa.
Cada día resulta más costoso
recomenzar el día,
a pesar los crípticos reajustes
con las intimidades de lo que no es el hombre:
los silencios como islas en la luz,
las savias que imaginan nuevos mundos,
los reflejos que consuelan a las grietas,
la nervadura de un pájaro que pasa
sin ir, sin pasar, apenas siendo un pájaro.
Y así ha crecido la sospecha:
lo imposible
ya casi no soporta a lo posible.
viernes, 13 de octubre de 2017
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